Hábitos deportivos saludables
Los datos científicos arrojados por las investigaciones realizadas en todo el
mundo han mostrado una y otra vez que las clases de Educación Física de alta
calidad pueden cubrir una amplitud de necesidades de todas las personas,
especialmente durante la infancia y la adolescencia.
Es más, si creas el hábito en tu hijo de hacerlo desde la temprana infancia,
puede que ahorres problemas cuando el niño ingrese en la adolescencia. El
deporte ayuda a los niños a desarrollarse física y mentalmente, a estar sanos, y
a relacionarse de una forma saludable con otros niños. Estar en forma es estar
sanos. Y esta es una regla general.
Del mismo modo que los adultos, los niños deben encontrar y practicar un deporte
que les guste. Al principio puede costarle iniciar y seguir el ritmo, pero si el
niño cuenta con el apoyo, la determinación y la seguridad de los padres, todo
caminará.
No se puede olvidar que los más pequeños deben hacer ejercicio que les divierta
a la vez. De esta forma, se notará un aumento en su autoestima y la pérdida de
algún miedo que pueda existir. El deporte no sólo es bueno para la salud física
del niño, también lo es para su salud mental. Le ayudará a tener más confianza
en sí mismo, a relacionarse mejor con los demás e incluso a superar alguna
enfermedad como el asma.
Se ha discutido mucho sobre la influencia del deporte en el crecimiento
infantil. Algunos expertos apuntan posibles perjuicios para el organismo, pues
el cuerpo de un niño es delicado y se encuentra en pleno crecimiento, y los
entrenamientos excesivamente duros y los inevitables microtraumatismos podrían
influir negativamente en él. Pero nadie ha conseguido demostrar este extremo y
sí, en cambio, las ventajas que reporta la práctica deportiva regular desde la
infancia.
Además, es más fácil inculcar hábitos saludables a edades tempranas que eliminar
hábitos malos o autodestructivos en la edad adulta. Sedentarismo, tabaquismo,
sobrepeso, inadecuada alimentación y otras variables están presentes en la
génesis y desarrollo de las llamadas enfermedades degenerativas, que se asocian
a los males del mundo desarrollado: arteriosclerosis, artrosis, diabetes tipo
II, etc..
Estas patologías, aunque se manifiestan en la edad adulta, comienzan a gestarse
en la infancia. Y es entonces cuando se pueden comenzar a prevenir, entre otras
maneras, practicando deporte.